Ve con Dios, pucho

La soledad está realmente sola
apenas cuando el cemento urge.
Si la piedra todavía es piedra
que refugia el faro,
hay alma que renace en cada instante.

No hay soledad en las palmeras,
apenas deben sentir el calor del sol,
la templanza de la luna,
las cosquillas de la brisa,
el canto de los pájaros y del mar,
para ser parte de la armonía.

Un idiota enciende un pucho,
apaga un pulmón,
bebe un trago de agua dulce
se deja ser hoja y rayo de sol
en su alegría mundana.