Nacen sabios, siendo llanto
y sentimiento puro
en un lugar absurdo
al que no pertenecen.
Son crédito y resultado
de actos sin sentido
de un par de soldados
que tampoco pertenecen.
Son consolados inutilmente
por diablos padres
que amamantan la locura y la enfermedad
creyendose ángeles solidarios.
Todo gira sin sentido
en la búsqueda impaciente
de la felicidad absoluta que espera
en un cosmos lejano al que están.
Son esclavos del tiempo,
del espacio y de la carne
que se cuece lenta
en los brazos de un sol artificial.
Son sueños que despiertan en vano,
procurando que los días no cesen
y que las noches sean
aventuras de su propia realidad.
Son ingenuos los uranoides,
son parte, piezas claves, errores
y sabios cuando son llanto
en ese lugar absurdo al que no pertenecen.