Serías un cagón si permitieras
que los miedos sean más fuertes
que tu razón primordial,
ser evolución ciega entre videntes.
Serías un idiota si dejaras
que tu cerebro invada tu espíritu
con necesidades insulsas
que olvidan los misterios a conocer.
Serías un ladrón si copiaras
sueños que no te atrapan,
sino que encierran entre rejas
las miradas de otras almas.
Serías un pesimista si tu voluntad
fuera cambiar el corazón del resto,
con pensamientos prestados
de los seres misteriosos del universo.
Serías vos, sino escucharas más allá
de lo que tu vientre habla,
cuando las estatuas santas se marchan
para darle espacio a la amistad.