Un perro urga entre la basura,
un bote es paisaje en alta mar,
las nubes se comen el celeste
y una araña que sorprende mal.
Un par de ojos blancos
contrastan una piel morena y me miran
y sonríen y se acercan y se van,
queriéndose quedar conmigo y mi araña
en el bote de alta mar.
Saludo en un idioma atípico,
los ojos responden mudos
y se acuestan por allá,
por la orilla,
mientras el perro prefiere la basura de la ciudad.
Las olas se acercan, pero apenas salpican,
mi lapicera sigue cargada,
mi alma corre las nubes del mapa
y el sol deja de ser ilusión
para hacer del diablo una realidad.