Charla con el mar

Madre agua no se equivoca,
ella abraza al mundo
sin dejar que se vuelque
ni una gota en el espacio abismal.

Ha visto tantas estrellas
como su fluidez le permitió
y ha tenido tantas charlas
como los viajeros han necesitado.

Sin contagiarse de las banderas,
supo llorar ante tanta sangre
que dejó correr para lavar
cuando los gritos callaron y reinó la paz.

Allí sigue tan calmada,
siendo llanto salado de las almas,
mujer que apaga las brazas
y aliada de la luna que siempre acompaña.


Madre agua es mundo pacífico,
reino atlántico y antártico,
es cielo de tortugas cósmicas
y equilibrio en un infierno que no deja de girar.