Catchman

Solías convertir en cangrejos paranoicos
entre impuestos y macanas,
siendo vos quien no lograbas
escapar de esa pesadilla.

Agitadas en sudor, tus mañanas,
de sábanas doradas y de almohadas mordidas, 
que nunca eran ilusión,
por más que así lo quisieras.


Qué habrá sido de tu calma pasada?
Cuántos espectros más tendrás que activar?
No hay pastilla, ni billete
que te puedan despertar.


Y crece tu cuenta, bajando sus cuentas
y crece el temor, aunque impongas temor
y se cierran lastimosos tus ojos de monedas de oro
sabiendo que se abrirán más risas de granos de arroz.