El temor máximo cuando la parca llama
es saber quién será el ladrón
de tus recuerdos, de las vivencias
y de tus días.
No te podés saber feliz
si tu historia queda en memorias,
ni aunque tu alma,
mute en los rayos del sol.
Tus ángeles pasados acuden
a ceremonias lejanas
y con sus alas empastadas
les queda mucho suelo por pisar.
Unas ojotas van,
un gigante espera en la arena
rugiendo, mojando,
renovando todo eso llamado vida.