Recuerda su amnesia cuando se levanta,
es difusa la caricatura bajo la sombra de la resaca
y con los dientes empastados
va en busca del mar para enjuagar su cara.
Son treinta segundos de magia
donde vuelan las sábanas hasta las nubes
y deja su cama barada
flotando entre satélites chamuscados.
Chasquea la lengua y sonríe frente al espejo,
el agua limpia sus lagañas
y su luz desarma las pesadillas
dejando en el aire la estela de calor esperada.
Sacude un poco sus barbas,
procurando saber con cuantas lunas
coqueteó la noche anterior,
mientras bailaba al son de la cachaça.
Entonces estirando sus huesos blindados,
renueva la vida y la esperanza
y con un guiño a los astros
da el inicio al nuevo amanecer.