Podía divisar la mirada de una niña
interesada en unos pantalones
demasiado viejos para su corta edad,
ella hablaba algo, se reía y tentaba.
El tipo de los pantalones,
continuaba solo, en silencio,
fingiendo que entendía
y que no podía ser.
Aquellos pantalones ardían,
continuaban solos, pacientes,
sin saber realmente que diablos hacer
ya que no podía ser.
Aunque si el tiempo era una mentira,
todo sería un ¨tal vez¨,
porque el pecho latía como tambor
y ya no quería entender.
Había demasiada belleza alrededor,
demasiados vicios en su interior,
y tanto de este mundo por entender,
que optó por una fría para no enloquecer.