Las necesidades de tu ciudad

La ciudad le va quitando amor a tus años,
el concreto te usurpa el brillo,
la aventura, el vigor, la calma
y sólo deja visible tus arrugas.


Las veredas van quemando el verde,
las paredes cohiben la luz del sol,
las esquinas te van encuadrando
y la velocidad te hacen un ser lento.


Las ventanas te acostumbran al encierro,
las puertas a creerte siempre con miedo,
las cerraduras acaban con los misterios
y las llaves te hacen preso.


El humo demuele tu olfato,
el ruido le da compañía a tu triste soledad,
el tedio te lleva al hambre
y el hambre a todo lo que llamás necesidad.