Brebajes sueltan las gambas
y asquean temores bobos de humano,
dándole vigor y brillo al descaro
de danzas que transparentan fronteras.
Un hermano ignora al amor
y cantando una serenata barata,
arrincona contra las cuerdas
un escote lleno de magia bahiana.
Movimientos mutan al ritmo en sonrisas
de un héroe que lejos de saber luchar
acude a su cintura eléctrica
para borrar del mapa a quien se creía rival.
Suena la campana del último round,
un rodete le gana por afano al rastaman
que a tirones disimula la impotencia
de saber sambar como los demás.
La noche se hace luz
en la pantalla azul de un celular
y en una playa llena de gente que asume
besos de verdadero amor terrenal.