Una galletita salvavidas

Te quedás ahogado en un llanto,
tras comerte el cuento ese
que dice que el bondi solo pasa una vez
y que las segundas partes son malas.

Te dormís en esa pesadilla
que no hace más que recordarte
que un idiota es idiota,
hasta el momento en que decide despertar.

Te lamentás desde tu silla,
la que te convierte en un lisiado más
y dentro de este mundo de corredores
el éxito es una tragedia para tu mirar.

Contruís una casa en esa copa,
de la que no querés salir,
porque embebido y mareado
es más sencillo no pensar.

Y quizás tu soledad sea sagrada,
ya que a la hora del destierro
no tendrás por quién lamentar,
mas, si supieras, hermano,
lo lindo que es salir a mirar.