Veinte macacos atienden la fiesta
de un Fidel y de la enagua de su madre,
un cubano anti Castro y una peluca china
decoran el circo de la Graça.
Había reglas rotas colgadas de azulejos
y unos cuantos bananas
que se endurecen rápido
y bajan en pajas tristes de contar.
Discusiones de salón real,
muchos visionarios de cobre
y tantas risas falsas que al final,
no quedan ganas para una función más.
El cubano fabrica una balsa de papel,
Fidel se burla de un cara parecido a Shrek
y el público mudo es histeria barata
que hace reír a los macacos otra vez.