Juntar palabras

Para escribir hay que dejar de oir,
las paredes tienen que tapar tus oídos
y luego es cuestión de escuchar
los mensajes del más allá.

Bajo ninguna razón creas
que sos vos quien escribe,
apenas sos quien pone el papel y la tinta,
pero el cerebro está seco cuando la mano arranca.

La sangre corre por las venas
hasta dispararse en letras
y aunque dudás de lo que estás haciendo,
sabés que estás en lo correcto.

Entonces surge la magia,
como surge en los magos músicos,
como aparecen en paredes las telarañas
como esa luz que se escapa en tu mirada.

No sientas orgullo, son sólo letras,

dejá eso para los que tienen prisa,
para los que gustan de medallas
y firmas con sílabas raras.

Un escritor no pierde,
un escritor nunca gana,
sólo se abstrae del tiempo
y apenas junta palabras.