Hippies alemanes

El mundo es muy absurdo,
tanto como dos hippies alemanes
alrededor de una fogata
en la aldea de Arembepe.

Los hippies no tienen ese miedo,
esa estructura, ese orden aburrido,
ese ensimismamiento, ni esa frialdad
que divulga sus miradas.

Son robots, que no se besan,
ni se tocan por temor a que los miren,
son androides que comen poco
y fuman tabaco, si el que pega es el otro.

Que martirio darse cuenta
que los humanos están dementes,
perseguidos por sus mentes,
dispersando palabras absurdas a granel.

Lo real está a su costado,
lo real es el pasto, las hojas,
la arena, el río, el mar, el viento,
los árboles, las flores y hasta los animales.