Había nacido en democracia y me decían,
que por eso debía estar agradecido,
sin embargo aun existían las culpas,
los discursos, los policías y las armas.
Había nacido argentino, parece,
para cuando rompí el cascarón el mundo
se dividía en continentes, países
y mapas que te marcaban.
Había nacido libre, me decían,
sin embargo, tardé 25 años para salir de casa,
la familia, los amigos y mi mente amalgamada
no dejaban que me vaya.
Había nacido humano, decían,
lejos de sentirme terrestre y animal
me sentía parte del espacio y feliz
en la ilusión de tomar un café en las estrellas.
Había crecido rebelde, poco creyente,
siendo un extraño, un falso hermitaño,
un hombre del pecado, un viajero nato
y así fui en busca de unos ojos que me hicieran real.