Luna llena se marcha

Algunas nubes plastifican
retazos de un cielo
que se asoma, siempre quieto,
en tonos claros de pureza.

El agua y el viento
le dan vida al paisaje,
olas se derrumban pesadas
lastimando la arena azul.

Hay mucha gente buena ahí afuera,
que se divierte husmeando
entre los aromas grises
de la madrugada bacana.

Hay varias almas tiernas
latiendo en el horizonte de atrás,
germinando con el sentido de paz,
descansando con la tranquilidad del mar.

El frasco va tomando color,
el relleno parece dejar de ser martirio,
se ve jugoso, espumoso y cálido
en la caminata elegante de una paloma.

Rojos, naranjas, grises y celestes
se mimetizan en la marcha calma
de la redonda luna sabia
que lleva sus sueños a otras camas.