El viento es el primer artesano,
va rolando hasta darle forma
a esa gota de agua que en el espacio
aguarda el calor del sol para ser vapor.
El viento inventa desde el comienzo,
sabiendo que no hay principio
y que es en vano detenerse a buscarlo
porque así lo quiso su alianza natural.
No sabe de disfraces egoístas,
ni desespera en la oscuridad,
no conoce la soledad,
ni se amarga al ver la espalda del mar.
Nunca se frena para contemplar,
él crea siempre a tiempo
sin depender del cemento,
ni de las opiniones de los demás.
El viento es el artesano mágico,
el que da la base para caminar,
el que gira sin rumbo cierto
marcando el rumbo de los demás.