Entre gritos, cadenas,
abrazos y besos,
mamá te fue entregando
sus demonios vendados.
Te hizo consciente de sus sacrificios,
hasta te comentó lo mucho
que le dolieron las tetas
cuando se las mordiste siendo bebé.
Y entonces así,
podrás cargar por siempre,
con parte de la culpa
de que ella no pudo ser más.
Ella pudo, pero no quiso,
aunque quieras creer que quiso,
habían tantas paredes dibujadas
que le fue imposible salir a nadar.
El mundo la incendió,
le secó el corazón,
le disolvió el alma en materia
y le devolvió la lágrima.
Feliz día mamá!
perdón por ser tan malo,
gracias por dejar tu vida a mi paso,
veremos donde nos vemos al final.