Somos dos.
No quieras creer que hay más,
que antes éramos uno,
que nos dividieron al medio
y así de áspera quedó la cosa.
Somos dos cuerpos,
un sólo espíritu,
así nos encontramos todo el tiempo,
si es que eso es real
o alguna vez lo fue.
Somos más
que todas esas tijeras,
que todos esos aviones,
que todos los edificios,
tal vez, más que las estrellas.
Somos dos.
Somos uno en mitades,
en círculos inmediatos,
en partes iguales de agua,
en distintos mundos.
Somos el universo,
somos el amor,
tus pies desnudos,
un grito entre las gradas,
una almohada desordenada.
Somos vos.
Somos yo.
Somos más que todos.
Lo supimos cuando latió,
lo sabemos porque sigue latiendo.