La espera

Hacer tiempo es triste
esperar que la aguja corra,
sirve sólo para ver
este ahora que se escurre.

Y el vuelo sale en cinco horas,
hacer tiempo da pena,
porque junto con las agujas ruedan
los teléfonos y los sobres de azúcar.

Corren los zapatos negros
los peinados modernos
las miradas desoladas y perdidas
y las maletas cargadas de mentiras.

Hacer tiempo es una agonía,
es fingir interés  por algo incierto
porque es una ilusión barata
este ahora que se escurre.

Falta un poco menos
pero igual desesperás,
hay un cuaderno y un lapiz
y un gramo de imaginación.

El aeropuerto comienza a temblar,
las luces tartamudean al mismo compás
los micrófonos enloquecen con No Doubt
y algo se detiene allí para siempre.