La nena que se aburrió del dinero

Te afeitaste a diario
los últimos 58 años de tu vida
y estamos pisando la misma
blanca arena caribeña.

Vas con tus Tommy de goma
yo voy descalzo y a barba
te sonrío mientras vos repudias
mis despeinados 26 y mis dientes sin lavar.

Entonces comienzo a reír
ante tu lamento y ese
ataque de caspa cotidiana
que mancha tu izquierda muñeca dorada.

Tu bolsillo parece querer vomitar
ante lo famélico que se ve el mío
pero por dentro florece la envidia de
mi panza flaca que duele de tentarse.

Te afeitaste a diario
los últimos 58 años de tu vida
tu frente deberías dejar de arrugar
dejar de lado la sombrilla y nadar.

Quedate tranquilo hermano
no soy quien te va a robar
es que tu nena me mira con un ojo
y pobre de vos si no empezás a disfrutar.