Somos parecidos pero distintos
están los que usan billetera
los que la llevan en el bolsillo
o los que sólo dibujan su firma
al momento de la cuenta.
Cada tanto te cuestionás en que skin estás
cómo te sienten o ven los demás
porqué estás aquí ahora y no allá
cuándo fue que decidiste envejecer
quién te ató a este instante.
Como una ola cargada de agua y espuma
las ideas se acercan, lo mueven todo
rompen y se van junto a la corriente
sabiendo que volverán desafiantes
para asustar al siguiente humano.
El silencio te declara la guerra
que notás que puede ser un desastre
si no fijás con palabras que suenen
en el aire del espacio de aquí
de allá, del entorno infinito.
Somos iguales en eso
de no poder verlo todo con nuestros ojos
lo que lleva a veces a fiar
de otros sentidos para percibir
qué es lo real y qué lo irreal.
Somos tan parecidos por dentro
llenos de sentimientos, de preguntas
de voces que pasan diciendo
que el infierno existe ahora
y que el paraíso también está.