Perdón

Ese no sos vos
nunca lo fuiste
no debiste serlo
aunque los oídos sangren
en la voz erronea
de un chilote de covers.

Ese no sos vos
fuiste, aunque no debiste,
una nube gris
tétrica, tormentosa
y patética
que tapó tu corazón confundido.

Es un lapso de idiotez
que le da la razón
al guapo que te invita
a romperle la cara
y para cuando abrís los ojos
ya hay una botella en tu mano.

Es un lapso
en el que la escuchas
llorar como una niña
retorciéndote el vientre
apretándote las tripas
dejándote desnudo y sin color.

No mentiría si dijera
que aun estoy dudando
si esa botella debió romperse
mentiría diciendo que soy yo
que fui yo el valiente
y que el lapso pudo ser para siempre.