Ring!
es hora de disfrutar del viento,
ya no tiene plata,
pero sigue tan feliz...
No le importa que la arena
sea parte del cuerpo
que está vacío en sus bolsillos
y lleno de vida en el pecho.
No hay libertad que valga la pena,
porque sólo vale la pena
seguir respirando otro cachito
dentro de cada uno de los instantes.
Un loco se cruza entre las plantas,
Átila lo llama entre las llamas
se fuman un tabaco apretado
y en lo profundo de la noche escupe.
Va a seguir luchando
contra una guitarra afinada
y seguirá vivo en sus poemas punk
que admiran la calma.
Apagó el teléfono hace algunos días,
no sabe qué hora es,
ni que día, ni que mes,
pero te quiere, gracias por leerlo.