Amor danés

El aire está azul en la habitación
una samba frenética se hace rock
y unos besos viborean sedientos
sobre la goma espuma filosa.

Ella pinta como sus ojos de cristal ven,
no son cielos martirizados,
ni castillos de piedra antigua...
hay un verano en su vientre danés.

Él palabrea como sus oídos escuchan,
no son cielos de cartón,
son nubes de azúcar que se revuelven
en el café oscuro del amor.

Aunque se parecen, no son los cabellos
de un ángel que escapó del cielo
ni las pestañas de cóndor que un árbol robó
hay una huella corriendo en sus pieles.

Hay un infinito estrellado que sonríe
como un niño viajando en un barrilete,
que olvidó su soledad sobre una maceta
y ganó un corazón cubierto de oro.