El tiempo fue lijando mis tejidos internos
la curva descendente me absorbía con su imán
en la cima noté los cables atándome al niño
preguntando qué hacer con los recuerdos
mientras el presente acosa las entrañas.
Me soñé pateando el penal cruzado
hacia un arco que se esfumaba en la neblina
la bola entró casi en el ángulo y el partido acabó,
una extraña sensación eléctrica me sacudió
al ver las décadas que pasaron en mi calendario.
Corroído, abrumado, sintiendo ganas de no se qué
re formulando pensamientos a cada paso
un caballo deambula con un loco en sus espaldas
y yo preso de una casa maldita pude escucharlo...
pasó lento, estirando el minuto como chicle.
Los dientes, las canas, los huesos, el corazón,
todo se fue quebrando poco a poco en la espera
una mujer pasó cerca de la ventana gritándole a una perra
todo continuaba cayéndose a pedazos
corrí la cortina y noté que algo se había robado el cielo.