Un héroe en Wilde

Te hablan tanto de fantasmas que no ves...
de demonios que pueden tomarte de los pies
si no cerrás las puertas en el invierno,
acaso, ¿estaban ellos cuándo yo abrazaba a mis héroes?

No los veo, a veces ni me acuerdo de ellos
¿Quién fue el hijo de puta que me quiso asustar?
¿Sabrán que mi primo los va a cagar piñas si hacen algo?
Ése es un héroe de verdad, siempre riendo.

El loco no para de hablar, no para salir en los diarios
sino para hacerte reír, para levantarte el alma
si es que estaba mojada por el miedo ajeno
ése es un héroe de verdad, siempre riendo.

Quien lo conoce sabe que no exagero
el tipo te desarma el universo para verlo un rato
y luego lo volverá a ensamblar como estaba
porque en sus manos tiene ese don bien heredado.

De chico no me importaba lo que otros me dijeran
o como me llamaran, para mi ídolo yo era el Pilu...
aun recuerdo cuando medíamos a penas medio metro
y saltábamos en la cama como los ninjas.

¡Que boludos! quemando hormigas con alcohol
mi ídolo prendió fuego su mano y la tía se enojó
quizás sea mejor acordarse cuando me enseñó a escuchar
me prestó sus discos para que mis oídos se expandan.

Recuerdo a mi ídolo en la despedida del Bocha,
también estaba en mi momento más triste cuando la abuela se iba
ahí andaba arengando en los viajes de los bondis a Finisterre
donde, con brebajes, los locos nos sentíamos tan bien.

Es que lo veo abrazado a los niños y recuerdo
la puta, como pasa el tiempo y ese héroe no envejece
dicen que lo vieron por Wilde, a veces por Sarandí
subido a su bici va, con su capa invisible y su sonrisa.