Festejamos nuestra pobreza
en rincones anestesiando nuestras lesiones
desde niños, con tu trazo zurdo perfecto
la vaguez de las aburridas clases
y el paso de los años que nos unieron.
Tu piel era blanca como un copo de nieve
que vimos real en unas montañas
donde te atendí el teléfono y fingí
no reconocer tu voz para que me habilites
una de mis mejores jugadas...
Sabrás que un camino tiene varios rumbos
por eso vas esquivando la arena
pero tomando fotos de ella te hacés
casi tan ancha como el mar que pocos ven
cuando el invierno acecha a los de la ciudad.
Es que por sino lo notaste llevábamos la misma tela
en nuestro pantalón deportivo escolar
cuando el joggin era la moda de las monjas
nosotros somos eternos soñadores
que festejamos siempre nuestra pobreza.
Pasarán los días, las personas, las nubes
mientras pasan los kilómetros y los soles
quedarán los momentos, las charlas, los vinos
mientras quedan el amor y el humo
asustando el aire de los normales.
Festejaremos la recarga de café y los puchos
hablar hasta que todo pierda sentido
hacernos reir y enloquecer en el tiempo
nos querremos como hermanos
que la vida pegoteó en el arenero de un jardín.
Mi copa brinda hoy por tu flequillo alocado
por la punta de tus pies mirando hacia el centro
por tus risas, tus tijeras y tus telas de color,
tus ansias, tu calma, tu arte y tu bicicleta
por tus sueños y más que todo: por tu amistad.